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Ritmos orientales: El zaar (ayub)

Domingo, diciembre 18th, 2011

Siguiendo con nuestra serie de posts sobre ritmos orientales, hoy hablaremos del zaar, un ritmo 2/4 para una danza ritual.

Para entender bien lo que significa el zaar, antes de hablar de música y danza conviene hacer una pequeña aclaración acompañada de una breve incursión cultural. El zaar no es propiamente un ritmo o una danza, sino un culto; a medio camino entre la religión y la interacción social. Su origen cronológico se pierde en los anales de la memoria, pero su origen geográfico está bien documentado en Sudán. De ahí se extendió a otros países del África oriental y Oriente Medio.

¿En qué consiste el culto zaar? Aunque los estudiosos han identificado diferentes ramas de zaar con significativas diferencias filosóficas y prácticas, para simplificar, nos limitaremos a las esencias comunes. El culto zaar se basa en filosofías animistas con rasgos prestados del Islam. El objetivo del zaar es calmar los espíritus que poseen a las mujeres; es importante tener en cuenta que las mujeres no se deshacen de los malos espíritus que las poseen, tan sólo los tranquilizan. El modo de apaciguarlos es celebrando reuniones de mujeres donde músicos tocan un ritmo muy particular y las mujeres poseídas danzan hasta entrar en un estado de trance.

Así, el zaar es también una actividad social exclusiva para mujeres. Las reuniones se celebran círculos privilegiados, las asistentes lucen sus mejores galas y cada una de ellas juega un rol muy concreto. La patrona es la mujer que previamente ha bailado y ha logrado entrar en trance en una anterior reunión; después encontramos las debutantes y adheridas, que danzarán en la ceremonia y creen en la capacidad terapéutica del zaar; y finalmente encontramos abultados grupos de mujeres que asisten como espectadoras, no necesariamente creyentes.

Por supuesto, con el tiempo, el zaar ha evolucionado y, aunque hoy podemos encontrar celebraciones zaar con evidente carácter ritual, también podemos encontrar abundantes espectáculos que interpretan la espiritualidad del zaar como una expresión artística.

En cualquier caso, lo que permanece inalterable, es el carácter espiritual de la danza. Por ello, todas las canciones zaar tienen una estructura muy concreta que guía el trance de la bailarina: un inicio definido, una clara progresión y un final. Las frases musicales son breves y a menudo repetitivas, para ayudar al trance. En cuanto a la melodía, todas las canciones están basadas en la escala pentatónica. La percusión suele ser muy fuerte y ascender en velocidad.

En ocasiones, encontraréis documentos que se refieren al zaar como ayub. La explicación es simple, el término zaar se refiere al culto que hemos referido arriba; el término ayub se refiere al ritmo propiamente dicho. Pero al estar tan íntimamente ligados, a menudo se usan como sinónimos o incluso se confunden.

¿Cuál es la estructura rítmica del zaar (ayub)? Aunque ya sabemos que la improvisación de los músicos juega un papel importante, el patrón principal es el siguiente:

Dum __ Dum  tac

1 & 2 &
Dum Dum Tac

Y  aunque las palabras son bonitas, la música hay que entenderla y disfrutarla escuchándola, y la danza contemplándola y bailándola. De modo que aquí podéis disfrutar  y ampliar este post con estos dos vídeos:

  • En el primer vídeo educativo, podréis apreciar el ritmo ayub.
  • En el segundo vídeo, podéis disfrutar de una auténtica celebración zaar (ya hemos apuntado que el culto tiene muchas variedades)

  • En este tercer vídeo nos ha parecido interesante ver  cómo una bailarina árabe adapta el rito Zaar al espectáculo. Aunque no están usando el ritmo ayoub. Me encanta ver la progresión de la bailarina, realmente, parece que entra por unos momentos en trance.
  • Finalmente, una recreación artística del ritual el Zaar, apoyándose más en todos los elementos simbólicos, y recreando más la esencia del ritual e incorporando elementos técnicos propios de los teatros.